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2 de noviembre de 2021

EL JABALÍ BLANCO...

No me había percatado nunca antes de éste sendero. Su estrecha entrada, custodiada por las ramas de dos encinas jóvenes, había permanecido semioculta a mis ojos. Hasta hoy. 


No sería la primera vez que mi instinto me invita a descubrir nuevos rincones. Lugares que con el tiempo, se convierten en pequeños paraísos terrenales por los que dejo fluir mi cuerpo y mis sueños. 

A pesar del cielo gris y de aquellos oscuros y amenazadores nubarrones sobre mi cabeza, no me lo pensé demasiado. Me ciño bien el casco a la barbilla y a la nuca, me recoloco las gafas, ajusto los guantes, coloco una de las zapas sobre los pedales, mis dedos sujetan con firmeza el manillar, me preparo para dejarme llevar por un nuevo sendero, una arteria más de éste bosque primitivo y ancestral, en el que según los viejos del lugar, habitaba Mogoch, el legendario Jabalí Blanco. 



Apenas lanzo las primeras pedaladas para coger inercia por aquel estrecho y revirado sendero, me doy cuenta de que un liquido marrón, casi negruzco, lo invade todo. El suelo, raíces, base de los árboles, casi no se ven ni las plantas. 

Era un barro tibio y pegajoso que se adhería a los tacos de las ruedas, se iba pegando a los pedales, a mi ropa. Tenía la impresión de que arrastraba en cada golpe de pedal una pesada carga. En cada curva, en cada giro, me daba cuenta de que cada vez iba más y más lento. El fango subía más deprisa por mi cuerpo que lo que yo conseguía avanzar. Pensé que tenía que darme prisa, si no quería ser engullido por aquella masa marrón antes de poder salir de éste laberinto en el que me hallaba metido. 



Una serie de toboganes repletos de ramas por todas partes me mantuvieron alerta, evitando así una posible caída. En ésta zona el nivel de la horrible mezcla de raíces, barro y guano, parecía estabilizada, a pesar de que casi todo mi cuerpo había entrado en contacto con esa masa viscosa que parecía tener vida propia. Lo que parecían las últimas rampas se me estaban haciendo algo más fáciles de lo que había pensado, e incluso me sentía como flotando en un sueño cautivador y hechizante, no sé si producto de la adrenalina que llevaba segregando la última media hora, o por los efluvios del aroma de la tuberosa, planta aromática, venerada y tan presente en estos bosques, y a los que llevaba expuesto ya demasiado rato. Mi estado semi eufórico me convenció de que ésta pesadilla no tardaría en acabar. 

Justo un instante antes de enfrentarme a una nueva curva, muy marcada pero sin apenas visibilidad para escoger una buena trazada, escuché un devastador y rugiente sonido burbujeante que me devolvió de golpe a la cruda realidad. Había cantado victoria demasiado pronto. 

Un segundo más tarde, las burbujas de barro seguían eclosionando sobre mí, mientras sentía que algo me arrastraba hacia el centro de la Tierra. Estaba solo en aquel infierno húmedo y marrón, mientras mi cuerpo se abandonaba al cieno primario. El gusto áspero del lodo en mi boca, contrastaba con el recuerdo de aquél primer beso en las playas de Mogador, y la imagen de haber visto lágrimas en los ojos del Jabalí Blanco. 



17 de marzo de 2020

LA BÚSQUEDA ...

Érase que se era, el nanoaño 30, día 39 de la luna plutoniana, semana 128 del calendario de Argos. Un panel indicaba que la nave y su solitario pasajero, debían de iniciar el regreso hacia el sistema estelar. No disponía de suficiente energia exobiológica para el regreso.


De pie ante el ordenador central de la nave, miró la extensión vacía del espacio arcaico.
.-"A las 26,55 horas la temperatura del vacío interestelar es de menos doscientos setenta y tres grados centígrados"- dijo -. Incluso sin tener en cuenta la sensación térmica, eso es frío, mucho frío.


Encontrar vida era uno de los principales propósitos del viaje. Muy pronto se había convertido en un propósito vital de Simón Key's. Viajaba por el espacio hacia los límites más lejanos de la galaxia. Hacía mucho, mucho tiempo que el Sol de la Tierra había desaparecido de la vista. Casi el mismo desde que comenzó a perder interés por las estrellas y por los planetas .

Había obtenido cierto placer examinando de cerca estrellas que se reconocían como parte de constelaciones importantes. Después de visitar algunos miles de estrellas, fue perdiendo el interés, después de visitar cientos y cientos de sistemas estelares, de haber encontrado miles de planetas con el potencial suficiente para contener vida, todavía se hallaba lejos de detectar alguna forma de vida por primitiva que fuese...


Las largas sesiones de análisis en la nave, sin casi comer ni dormir, sin compañía, daban siempre la misma respuesta frustrante que le partía el alma: no hay vida, muerto, estéril...

Año tras año, la nexogalaxia se convirtió a ojos de Simón, en una inmensidad vasta y terrible de aerolitos, polvo de estrellas, piedras insensibles y gases ardientes. Sólo pensaba en volver. Hasta que de repente, cuando iba a apretar el botón que le devolvería de vuelta a casa, al calor del hogar, en la pantalla del ciclopescaner de alta precisión, aparecieron aquellas huellas, tan familiares y esperanzadoras...


PD.-"Fantasía" inspirada en un cuento del escritor George Alec Effinger, titulado "UNO".
Este cuento lo podéis encontrar, en una fantástica recopilación de la colección Nova , de Ediciones B: "Obras Maestras" ( La mejor ciencia ficción del siglo XX ).

15 de enero de 2019

AÑO 2019...

.-Permitánme que lo dude, sr. y sra Sangan, pero no me parece muy normal que deseen tener un hijo así...

...verá, es que nosotros... 

.-Para una persona artificial, zoomórfica y evolutiva, el ansia de tener un bebe creciendo dentro de su cuerpo no parece natural. Es más, me parece absolutamente ridículo, y un despropósito.

...pero...


.-La fecundación In Vitro por criopreservación de ovocitos madurados, es mucho más razonable e higiénico que en vivo. Por favor...!!!

...pero es que nos gustaría tenerlo por el antiguo sistema...

.-Hacerlo como los animales...??? Con sangre gritos y dolor...??? Por los nanómetros del primer organismo sintético, señor Sangan, seamos serios. Ésta es una empresa modelo, moderna y respetable.  



...pero es que mi mujer... ya está embarazada...!!! 

.-Entonces, para qué han recurrido a nuestros servicios...??? 

...lo que querríamos es que nuestro hijo naciera CICLISTA ...!!!  
Ya sabe... ahorrarle las burlas de los compañeros de la escuela por no querer jugar a fútibol, o por no mostrar interés por los aeromóviles; evitar que las horas de clase en el hibernario matemático le mermen la capacidad de disfrutar de los bosques y senderos, que ya desde pequeño sienta curiosidad por saber que hay más allá de éstas cúpulas aislantes; que tenga el deseo de llegar a lo alto de las montañas para sentir, aunque sea por una sola vez en su vida, la mágica sensación que provoca la caricia del aire en el rostro; o poder saborear la calidez de los rayos del sol de media tarde entre los árboles mientras buscas el camino hacia el Flow... Esas cosas...


.-IMPOSIBLE...!!! Pero qué se han pensado...???

...pero su compañía dice en el folleto...

.-De ninguna manera, sr. Sangan. Sus deseos atentan directamente contra la ética que rige los pilares de ésta empresa, contra las leyes capitolinas y contra los fundamentos básicos de la cosecha de los tributos. Háganse un favor, vuelvan a su habitáculo y piénsenlo con calma. Ya verán como en unas semanas olvidan este absurdo y delirante capricho. 



PD 1.- "Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvía..." (Roy Batty). 

PD 2.- Alucino-cyber-cuentito provocado por la larga exposición del que suscribe, a largas sesiones de dos ruedas: bosques, senderos, aire, sol, risas, felicidad...!!! Salud y montañas..!!!

26 de junio de 2016

HOMO RUNNER... (año 2017)

.-Permitánme que lo dude, sr. y sra Kubricka's, pero no me parece muy normal que deseen tener un hijo así...

...verá, es que nosotros...

.-Para una persona artificial, zoomórfica y evolutiva, el ansia de tener un bebe creciendo dentro de su cuerpo no parece natural. Es más, me parece absolutamente ridículo.

...pero...


.-La fecundación In Vitro por criopreservación de ovocitos madurados, es mucho más razonable e higiénico que en vivo. Por favor..!!!

...pero es que nos gustaría tenerlo por el antiguo sistema...

.-Hacerlo cómo los animales...??? Con sangre, gritos y dolor..??? Por los nanómetros del primer robot artificial, señor Kubricka, seamos serios. Ésta es una empresa modélica, moderna y muy respetada.  


...pero es que mi mujer.. ya está embarazada...!!!

.-Entonces, para qué han recurrido a nuestros servicios....???

...lo que querríamos es que nuestro hijo.... naciera Homo runner...!!!  Ya sabe, ahorrarle las burlas de los compañeros de la escuela por no querer jugar a fútibol; evitar que las horas de clase en el hibernario algebraico le mermen la capacidad de disfrutar de las montañas, bosques y senderos; que ya desde pequeño sienta curiosidad por saber que hay más allá de éstas cúpulas aislantes; que tenga el deseo de llegar a lo alto de las cimas para sentir, aunque sea por una sola vez en su vida, la mágica sensación que provoca la caricia del aire en el rostro, la posibilidad de observar los vastos horizontes, que la lluvia moje su piel... ése tipo de cosas...


.-Homo Runner...??? IMPOSIBLE...!!! Pero qué se han pensado...???

...pero su compañía dice en el folleto...

.-De ninguna manera, sr. Kubricka. Sus deseos atentan directamente contra la ética que rige los pilares de ésta empresa, contra las leyes capitolinas de la FIFA y contra los fundamentos básicos de la cosecha de los tributos. Háganse un favor, piénsenlo con calma. Ya verán como en unas semanas olvidan este absurdo y delirante capricho. Creánme...



PD 1.- "Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvía..." (Roy Batty).

PD 2.- Alucino-cyber-cuentito provocado por la larga exposición del que suscribe, a largas sesiones de roca, altura, montañas, aire, sol, risas, felicidad...!!! Salud y montañas..!!!

9 de mayo de 2016

QUIZÁS FUE ASÍ... (Ultrabike 2016)

Fue como sí el viento de finales de Abril los hubiese arrastrado hasta allí esa noche.
Venían desde los cuatro puntos cardinales, acompañados de un fuerte viento, desagradable, cortante y frío. Llegaron flotando como hojas secas y periódicos amarilleados por la humedad, procedentes de mil lugares y de ninguna parte. 


Vestían con trajes y camisetas, pantalones cortos y zapatillas; llevaban mochilas y extrañas bolsas con extraños artilugios bajo el brazo; susurraban, hablaban a solas o guardaban silencio, como la noche. Fue como si el frío viento de Invernalia los hubiese llevado hasta allí. Quizás fue así.

El último viento de la inquietante Primavera avisó rugiendo desde las montañas. Trajo dudas, cielos negros y agua. Era traidor y cortaba como el frío filo de una navaja. Si te tocaba la piel, ya podías taparte hasta las entrañas. Una vez metido en tu cuerpo, no volverías a ser el mismo.


Se dispersaron en la negra madrugada con sus máquinas, camino de ningún lugar, silenciosos, con el vacío en el estómago y un futuro incierto y lejano en la mirada. Pero se fueron más vacilantes de lo que habían llegado, como si durante la noche les hubiera visitado una entidad demoníaca, o algún ser inmaterial y desconocido les hubiera depositado la incertidumbre en su interior. El silencio reinante no les pedía nada, y ellos no sabían que lograria que lo dieran todo; algo que, seguro no iban a olvidar.


Durante horas sucumbieron a la compañía de cielos y bosques, de montañas grises y abismos de soledad; de sonidos que mostraban el presente y de senderos que se abrían al futuro. Las tormentas se abrieron paso de nuevo. El frío teñía de blanco los tapices marrones de los bosques, dejándoles la piel marcada por la humedad y la inquietud de la penumbra reinante. Sólo unos pocos llegaron, y unos muchos sucumbieron a la inquietud y desazón de sus almas.


Se fueron sin mirar atrás, lentamente; solitarios y sin el abrigo del grupo, cambiando la seguridad de las débiles luces de sus monturas por la cálida certeza  del regreso a; su hogar.

De nuevo fue como si la noche los arrastrara hacia su negro corazón, desapareciendo de nuevo en la lejanía, como si la oscuridad se los hubiera tragado. Pero marcharon con un brillo distinto en la mirada que presagiaba que ya no serían los mismos nunca más.

Quizás fue así.


PD 1.- Una vez celebrada la cuarta edición de la Ultrabike, me apetecia revisar y retocar un cuento/relato, totalmente personal (etílico-imaginativo-psicodélico), que escribí en Octubre de 2103, con motivo de la 1ª edición de dicha prueba. Las condiciones reinantes en ésta edición 2016, me han recordado totalmente aquella primera vez.

Ya sabéis que si queréis descubrir la verdad... lo mejor es que nadie os la cuente.

PD 2.- Las fotos que acompañan el cuentito, son unas pequeñas joyas realizadas por el fotográfo y amigo Jordi Santacana.

15 de febrero de 2015

EL OTRO...


"Nadie debería enfrentarse solo al submundo" (Edgard Allan Poe)

CAPÍTULO 1

Llevaba dos días allá arriba. Aquella fría y limpia mañana, enrojecida de tanto amanecer, decidí asomarme hacia el valle helado, y volver a esperar...

Pasé un largo rato sin apenas moverme, notando lo agrietado de mis labios por la sequedad del aire y lo afilado del frío al entrar en contacto con mi rostro, la torpeza de mis manos al querer cerrarme mejor la cremallera de la chaqueta. La última señal enviada por el geo-localizador, indicaba que los tenía cerca. Pero no conseguía distinguir ese punto anaranjado de nailon en el que esperaba encontrar a mi compañero y su fiel sherpa. Con el de hoy, ya llevan 6 días por encima de la zona de la muerte. 

Cuando por fin decidió salir el sol, no daba crédito a lo que pude distinguir a lo lejos, a unos 400 mts por encima de mi, semi tapado por lo que parecía un alud de nieve de color gris y marrón, todavía humeante. Sabía lo que debía hacer. Y lo hice. 


Después de dos horas largas de sudor y esfuerzo, conseguí llegar a la tienda de altura. Nadie respondió a mis gritos, nadie apareció al escuchar su nombre.Tras despejar un poco la zona y palear la nieve acumulada, pude observar que parecía haber caído sobre ella, una especie de ceniza grisácea que había provocado que la tela de la tienda estuviera plagada de pequeños orificios. ¿Qué fue lo que ocurrió?, ¿qué provocó estas quemaduras...? No tengo ni idea. Además de la desaparición de mis compañeros, aparecía otro misterio para el que no tenía respuestas, o para ser olvidado con el paso del tiempo. 

Mientras permanezco sentado ante los restos de lo que era un campamento de altura, imagino copos de ceniza incandescente, cayendo sin parar y flotando como la nieve. Cayendo por todas partes, mezclándose con el rugido de la tormenta; deslizándose por una avalancha de calor, una enorme lengua de materia piroclástica que incinerará todo lo que encuentre a su paso. Aunque por el momento -todavía tengo tiempo-  tan solo puedo percibir unos diminutos y minúsculos copos de ceniza que perforan, sin prisa pero sin pausa, la tela protectora de mi chaqueta de plumas de última generación. Alzo la mirada y busco a lo lejos...qué busco...? No hay nadie.

Tras las gafas de ventisca, mi cara se topa con una extraña erupción de humo y nieve que continua ensuciando el cielo, eclipsando el sol y enturbiando mi alma. Una vez me dijeron que ante éstas situaciones, solo había una opción, y es la que eligen los valientes.. Escapar del camino...


Tras cerciorarme de que no había nadie sepultado bajo el amasijo del pequeño rompecabezas de tela anaranjada de nailon y de palos de fibra de carbono, tomé la decisión. La opción más evidente era dejar atrás todo esto de una vez. Iniciar el descenso y no volver la vista atrás. Enseguida me dí cuenta de lo agradable de mi pensamiento. Una idea que apestaba a esperanza y vida, y no a azufre y nieve podrida.

Y así lo hice...

CAPÍTULO 2

Voy bajando lentamente y con suma precaución. Este terreno hostil mezcla de nieve y cenizas, hielo y lava, no me permite bajar la guardia. El frío y los gases que desprende la ladera, me hacen dudar entre lo que es fruto de mi imaginación y lo que es la realidad. Comienzan a asomar las primeras dudas, la incertidumbre...dónde están mis compañeros...? qué ha pasado...? dónde estamos...? Qué coño...!!! dónde estoy...? Aquí no queda nadie más que yo; y la maldición de blancos y grises sobre esta masa nívea y humeante.


Sea como sea, debo seguir bajando, perdiendo altura, seguir hasta el hombro rocoso donde se encuentra el C1. Una tienda de altura, con una pequeña reserva de alimentos sigue allí. Cuando llego ya es casi de noche. Lo sé por el reloj digital, un viejo Casio de pulsera con una pila inagotable, que me ha acompañado en varios de mis anteriores viajes; además de que el cielo engrisado no me ha permitido ver el cielo, ni poder localizar la posición del sol. Respiro aliviado mientras entro en la tienda. Me encierro en su interior, doble cremallera, velcro de autosellado, tejidos aislantes de última generación, y por primera vez en varios días, permito que mi cuerpo se relaje.

Por qué estoy aquí...? Llegué a está expedición siguiendo el consejo de mi neuropsiquiatra. Unos innovadores experimentos realizados por prestigiosos psiquiatras estadounidenses,  revelaron que si se sometía a individuos con trastornos de personalidad paranoide, a una larga exposición en ambientes hostiles y con carencia de oxigeno, ello les permitía enfrentarse a situaciones problemáticas, en los que la evidencia del YO más íntimo y profundo era la puerta para encontrar dichas soluciones; por lo que les podría ayudar a discernir lo que es real de lo que no lo es; reconocer al verdadero YO, separar y apartar las otras realidades elaboradas por el subconsciente, y superar episodios de crisis.
Todo esto tal vez sea cierto, pero ahora, en éste instante, tan solo quiero escapar del Camino. Quizás sea yo mismo el Camino.


De nuevo me asaltan las dudas, más incertidumbres, desconfianza ante lo vivido, dónde se han metido mis compañeros.. ? Por qué me han dejado sólo.. ? Qué pasa si mis dudas no tienen que ver con ésta montaña...? con ésta expedición...? Y si esos diminutos copos, humeantes y de origen desconocido, además de perforar el tejido de las tiendas de altura, sean tal vez minúsculos avisos de emergencia..? enviados por mi maltrecho y dolorido sistema inmunológico, para que me de cuenta de la aparición de unos micro agujeros en el tejido de mi masa encefálica, mientras el rincón donde habitan los recuerdos y los olvidos es desmontado y alterado de forma lenta y gradual, y se va deshaciendo el muro que permitía mantenerme cuerdo, sin poder discernir entre lo que es la razón y lo que es mi jodida imaginación. No hay duda, debo salir de aquí cuanto antes.

Reviso comida y material; un trozo de 30 mts de cuerda; la luz del frontal que ya casi no alumbra; dos sobres de comida liofilizada y un tarugo de queso seco y duro; la ropa deteriorada y con olor a amoníaco... El viento en el exterior inicia su sinfonía de ausencias y de miedos, al mismo tiempo que una ligera punzada en la sien me recuerda que no debería haber dejado de tomar la medicación. Ya son demasiados días. Intento salir de la tienda, pero el velcro está congelado y las cremalleras bloqueadas. El ambiente está cada vez más enrarecido. Intento reventar las cremalleras, quiero salir de aquí de una puta vez..!!! Una lágrima resbala por mi rostro y un escalofrío me atenaza pescuezo y esófago. No he sabido escapar a tiempo del Camino, y estoy en el lugar y el momento equivocados.


Consigo, a pesar de la poca movilidad de mis dedos, y con la ayuda de mi dentadura y de mi rabia no desahogada, entreabrir, yo diría destrozar, un pequeño trozo de tela de la entrada de la tienda (por qué dejaría el piolet y los crampones fuera...? ) En ese instante, noto como se me encoge el estómago, un nudo del tamaño de una naranja, el corazón se acelera, la aorta pulsando con fuerza, el dolor en la sien aumenta, puedo notar el diafragma luchando por expandir mi cavidad respiratoria y acelerando mi respiración. Me doy cuenta de que a pesar de mi experiencia, de mi estado de alerta, he pasado por alto el hecho más obvio de todos: lo que yo pretendía dejar atrás allá arriba, lo he traído hasta aquí conmigo. Lo que quería encerrar y dejar fuera, lo he encerrado dentro, conmigo.
Y no. A pesar del tratamiento, del trabajo de los últimos 13 meses y de las 4 semanas de expedición, no se ha ido. Ese ser escurridizo y paranoide que soy yo mismo, sigue aquí conmigo y yo no puedo hacer nada por sacarlo de mi cabeza...

FIN...?



"Sentíamos la belleza solitaria del atardecer, el inmenso silencio rugiente del viento, lo frágil que era nuestro vínculo con todo lo que quedaba más abajo. Sentíamos un asomo de miedo, no por nuestras vidas, sino por aquel desconocido que se cernía sobre nosotros."

Thomas F.Hornbein (Everest, la cara Oeste)

PD.- Photo 1 by San Google; photo 2 by Bego.

5 de agosto de 2014

ATRAPADO...


Por fin había llegado a la cumbre, ese pequeño espacio desde el cual poder admirar el resto de montañas y de sentir los latidos de su corazón. Tan sólo le queda que iniciar el descenso...


Se recoloca el casco y las gafas, ajusta su mochila, se encaja los guantes, un trago de agua, la cala en el pedal, vistazo al recorrido de bajada. Los descensos suelen encerrar más peligros que las subidas; y este descenso es de los peores.

Los nervios afloran durante los primeros metros, sabe lo fácil que sería trazar de forma equivocada y caer hacia la oscuridad, pero también sabe que todo viaje y toda montaña nos deja su señal.

La piel arañada, la velocidad en el rostro, dedos y antebrazos agotados, músculos doloridos, el alma plena..


Sabe con absoluta certeza que una caída sería un billete al infierno, así que desciende guiado por el instinto y la velocidad, dedos en las palancas de freno, trazando sin perder la concentración, compensando con el cuerpo, cansado, asustado...

Después de un largo descenso y de mantener la vista fija en el sendero, de impregnarse de latidos de vida en cada centímetro de camino, levanta la mirada y se da cuenta de que sin saber como, había llegado de nuevo a la cumbre, a la cima de esa montaña desde la que poder admirar el resto de montañas... Tan sólo le queda que iniciar el descenso...


14 de julio de 2014

LO QUE NO SOMOS...

Después de horas de esfuerzo, de pedalear al ritmo de la vida, de jugar con raíces y senderos de vértigo, de disfrutar de los bosques perennes, de llegar hasta la cima de esa montaña eterna, de sentir el viento, de sentirse vivos, de complicidades; se abrazan, hacen unas fotos, un trago de agua, unos minutos de silencio ...

Es hora de bajar. Cada uno es un mundo. Cada uno persigue su camino.


Al llegar abajo se quitan guantes y casco, la móchila con el Camelback, se cambian el calzado, ropa más cómoda, sonríen al verse los rasguños en las piernas. Suben al coche...

Y así, lenta y progresivamente, van volviendo a ser aquello que no son...


PD. No seria justo omitir la fuente de inspiración de este cuentito .
La lectura del poema "Amor 77 " , escrito por el "padre de los cronopios " .

14 de abril de 2014

Espejismo...(ULTRABIKE 2013).

Fue como sí el viento de principios de Otoño los hubiese arrastrado hasta allí esa noche.
Venían desde los cuatro puntos cardinales, acompañados de un fuerte viento, desagradable, cortante y frío. Llegaron flotando como hojas secas y periódicos amarilleados por la humedad, procedentes de mil lugares y de ninguna parte. 


Vestían con trajes y camisetas, pantalones cortos y zapatillas; llevaban mochilas y bolsas de plástico bajo el brazo; susurraban, hablaban a solas o guardaban silencio, como la noche. 
Fue como si el frío viento de Otoño los hubiese llevado hasta allí. Quizás fue así. 

El primer viento del Invierno avisó soplando desde el Norte. Trajo dudas, cielos negros y agua. Era traidor y cortaba como el frío filo de una navaja. Si te tocaba la piel, ya podías taparte hasta las entrañas. Una vez en tu cuerpo, no volverías a ser el mismo. 


Se dispersaron en la noche con sus máquinas, camino de ningún lugar, silenciosos, con el vacío en el estómago y el futuro incierto en la mirada. pero se fueron más vacilantes de lo que habían llegado, como si durante la noche hubieran visto algo impuro y desconocido en su interior. Algo que seguro no iban a olvidar.


Durante horas sucumbieron a la compañía de cielos y bosques, de sonidos que mostraban el presente y de senderos que se abrían al futuro. Las tormentas se abrieron paso de nuevo, dejándoles la piel marcada por la humedad y por la incerteza. Sólo unos pocos llegaron, y unos muchos sucumbieron a la inquietud y desazón de sus almas. 


Se fueron lentamente. Solitarios. Sin el abrigo del grupo, cambiando la seguridad de las débiles luces por la cálida certeza  del regreso. 

Fue como si la noche los arrastrara hacia su negro corazón, desapareciendo de nuevo en la lejanía, como si la oscuridad se los hubiera tragado.

Quizá fue así.


PD 1.- Relato totalmente personal ( y etílico-imaginativo) de lo que aconteció durante un finde del mes de Octubre pasado, durante la 1ª edición de la Ultrabike 2013.  Ya sabéis que si queréis descubrir la verdad...lo mejor es que nadie os la cuente. ;-)

PD 2.- PHOTOS propiedad de Besttrail , con el arte y el buen ojo de Oriol Batista Viñas

4 de marzo de 2014

LA RESPUESTA...

De acuerdo. Sí. Lo acepto. Estaba triste.
Llevaba días preguntándome porque las cosas de este mundo, ya no tenían el mismo sabor, no tenían texturas ni colores.

Creo que hacía tiempo que, sin saberlo, lo tenía decidido.
Me acerqué en silencio hasta las rocas que me vieron crecer y en las que aprendí a confiar en las montañas. Me dejé llevar. Me abandoné por completo a sus formas, sus agarres, su ancestral aroma; de su mano atravesé océanos de piedra y de recuerdos; llevado por glaciares y lejanas cimas conocí el amanecer; seducido por desplomes y repisas de granito conocí el sonido de la noche; antes de ser devuelto a la base de la pared de nuevo.

Mis párpados, suaves y cerrados, arrastraban la huella del abismo y de la soledad; mi boca guardaba el sabor áspero del conglomerado, y mis manos reflejaban una vida en la vertical.

De repente toda aquella gente que gritaba a mi alrededor.
Ahora que tengo la respuesta, ya no tengo más preguntas.
 

PD. Un año algo alejado de las cuerdas y de los gatos (que no de la inactividad) provocan que mi febril imaginación viaje y navegue hacía lugares insospechados, rincones en los que uno se enfrenta, más que nunca, a sus propios temores, a sus monstruos; a los que aprendí a derrotar gracias a las letras, a las palabras, a los cuentitos que, como éste, me invitan a seguir soñando y a seguir caminando.

Un abrazo repleto de energía renovada, de nuevas ilusiones, de sonrisas...!!!

15 de enero de 2013

LA FACU / SAVASSONA

Hoy es un día gris y frío. El Invierno nos muestra sus colores, sus texturas, sobre todo en las zonas de montaña, en donde, por fin, está cayendo la tan ansiada, deseada y mágica nieve. Pero hoy no quería hablar de ese manto nevado, gracias al cual, muchos de nosotros hemos puesto en marcha nuestro dispositivo de motivación y nuevos sueños, imaginando y planificando desde éste mismo instante, qué montañas, qué paredes, o por qué laderas ascender con los esquíes, con los piolets, volver a sentir el sonido áspero y antiguo que se escucha cuando las puntas de los crampones se clavan en la nieve dura, tiñendo toda la escena de momentos de intimidad y de presente.


El pasado fin de semana estuvo lloviendo y nevando en media Cataluña (nevando en casi todo el Pirineo y en muchas zonas del resto del país) y a pesar de ello, después de consultar las webs especializadas de meteo, se podía observar que hacia el Sur de Barcelona, la tormenta podía pasar de rasqui y dejarnos escalar un rato. No lo dudamos, y "voto a brios", que acertamos. El domingo pudimos disfrutar de una magnifica jornada de escalada, sin agobios, ni una gota de agua, encontrándonos diversos grupos de amigos y conocidos que huían de otras zonas en las que había o estaba lloviendo.


La zona elegida fue La Facu. Una escuela "clásica", en la que se escala desde los años 70, y que se ha visto rejuvenecida gracias al equipamiento ( y reequipamientos) de nuevas vías. En estos momentos cuenta con unas 75 vías y con dificultades de 4b hasta 6c+, roca caliza con itinerarios verticales y atléticos, y con una altura que ronda desde los 20 a los 35 metros en muchas de sus vías ( al loro con las cuerdas ).  Es por todos sabido que es un lugar en el que se puede escalar durante casi todo el año (a evitar los días más calurosos).


El domingo fue unos de esos días en los que, además de escalar un montón de buenas vías, exprimí la máxima que leí a un conocido escalador de estos lares, y que suelo tener presente en mi vida, de forma habitual, desde que tengo memoria:
"No es lo que escalas, sino el como y con quién". 



Y como no sólo de roca vive el hombre, comentaros un delicioso regalo que me dejo el Tió en casa de una amiga  (gracias Carol, me ha encantado), y que a pesar de no tener una relación directa con nuestra actividad, si que tiene una estrecha vinculación con una de las zonas de bloque, más bonitas y mágicas que solemos frecuentar.


"Savassona, Bosque de sacrificios", es un sencillo y bonito libro que narra la historia de Claudia, una chica curiosa y sin demasiados miedos, que decide hacer un trabajo para el instituto sobre la caza de brujas en Cataluña, y que para ello se va hasta los antiguos bosques de la Plana de Vic, donde hace tiempo que hubo brujas, y que fueron perseguidas. Allí se verá las caras con brujas de verdad, con bandoleros, con nobles de innobles pensamientos y seres de la mitología catalana. Pero además, la intención de la autora, Carolina Lozano, es que destina todos los beneficios que se obtengan de la venta del libro a la Marató de TV3, y que éste año van destinados a la lucha contra el cáncer.


Os dejo el link del proyecto. Savassona, bosque de sacrificios.
Hay edición en catalán y en castellano acompañada de CD, boligrafo, tarjetas, etc...
Y para despedirme, como no, el video de Savassona, con las palabras del conjuro o hechizo, tener cuidado al nombrarlas, no vaya a ser que la próxima vez que andéis blocando por la zona, os llevéis alguna "sorpresa".

"Hécate, Ishtar y Lucifer astado
acudid por la sangre del inocente sacrificado,
porque os llama el mal encarnado en amazona,
porque somos las brujas del bosque de Savassona".

28 de septiembre de 2012

FRÁGIL...

Frágil. Soy frágil. La vida es frágil. Pero mi fragilidad no me convierte en vulnerable. Mi fragilidad me muestra ante la vida.
Lo duro se convierte en frágil, en el mismo latido que la fragilidad se hace fuerza.
Amanece. Salgo de la cueva de nieve hacia la cima. La montaña me abre sus brazos. Profunda, extensa, oscura; arrastro en cada pisada parte de mí mismo. Soy frágil.

Abrazo, reconozco y acepto mi fragilidad. Se la ofrezco a la montaña. Me reconoce. Ella también abraza esa fragilidad, y a cada paso que doy, acepta todo lo que soy.
Me muestra que ELLA también es frágil. Es hora de dejar de caminar y de volver a casa.


PD.- Texto extraído en plena improvisación tras una dinámica grupal con compañeros de clase.
PHOTO by Richard Mercier ( San Google.. ;-)))

11 de junio de 2012

MICROCUENTO...

Esta noche he tenido el mismo sueño de siempre, el mismo que me persigue desde hace años. Pero ésta vez era distinto...algo había cambiado. Era más real.....!!! Por eso, he decidido no volver a despertar...

21 de mayo de 2012

GLADIATOR...

Hace ya algo más de 5 años, que estas Montañas de cronopios comenzaron a caminar por la bloguesfera. Semanas, meses, años en busca de letras, persiguiendo horizontes, conociendo nuevos amigos-as, unos face to face, otros a través del misterioso Internet. Noches solitarias frente a un teclado con la intención de mostrar y revivir las emociones, aprendiendo, creciendo, latiendo. 

Desde hace unos días, que mi cabeza anda recordándome uno de los primeros textos que aparecieron por aqui en forma de cuento. Pero cuánta verdad encerraban sus entrelíneas y sus silencios. 
Sencillamente quiero celebrar con todos-as vosotros-as, el blogtículo nº 300.. quizás por lo espartano ( y luchador ) del número, por la situación actual, porque seguimos luchando, porque sigamos luchando...porque si... !!! 
GLADIATOR, el guerrero de la roca.


Una brisa templada y húmeda acariciaba la piel de aquellos valles. Mi piel curtida por el paso del tiempo y por el frío, me seguía recordando las diversas heridas que antiguas luchas y dolorosas palabras habían dejado. Muchas batallas, algunas pérdidas, pocas ganadas, casi ninguna ganada.
Nadie gana una batalla a pesar de poder volver a dormir esa noche en tú propio lecho. Seguía agarrado a la roca...

Habíamos entrado en combate y pronto me di cuenta que mi interés por la lucha era mínimo, ni siquiera la propia supervivencia conseguiría que me mostrara más agresivo.
Sí, me gustaban las artes del combate, las artes guerreras. El Maestro Sun Tzu dice : "En esencia, el Arte de la Guerra es el Arte de la Vida".                         
Pero nada de nada el olor a rabia, a sangre, y menos el de la mía.

Otro torneo, otra batalla. La gente gritaba y aclamaba a los guerreros de la roca, les importaba bien poco las bajas, las caídas, la ausencia de vida expirada en un santiamén. Los gladiadores de la roca luchábamos entre nosotros sin importarnos razas, colores, religiones o doctrinas (aunque éstas últimas fueran para todos la misma.)


El espectáculo estaba servido en cada torneo, en cada reto, en cada línea.

Los guerreros de la roca llevábamos siglos luchando. Una sibilina estrategia de las Sociedades Oscuras de Teredhan y los Señores del Poder para mantenernos controlados  (y no éramos capaces de darnos cuenta hacia donde nos estaba conduciendo aquella lucha entre nosotros ).

Adorábamos a los mismos Dioses, ( viento, libertad, rocas, cimas, nieves..) pero sólo hacíamos que golpearnos, luchar sin piedad entre nosotros mientras éramos jaleados por un público que nos gritaba y alentaba ante la muerte de uno de los nuestros , al caer al vacío o al quedar colgado de la pared con la cuerda alrededor del cuello.
Mientras los torneos existieran, los Señores del Poder continuarían su expansión, su ansia de poseer y de dominar las cordilleras, las cimas, cubriéndolas de extrañas torres metálicas y robándoles su significado, su poesía, su lenguaje.


En medio de aquella tercera ronda, el tercer combate, no sabíamos si ganábamos, si perdíamos ( qué perdíamos? ), el calor de las luces, la aspereza de la roca, los gritos de la muchedumbre pidiendo más dolor, harto, cansado, cubierto de arañazos, de sudor rancio, de gotas de sangre putrefactada, lo decidí. Me esfumé.
No por arte de magia, sino por el arte del engaño. Recordando las enseñanzas de Sun Tzu  me escapé. Desaparecí. 

Decidí poner fin a tantos años de luchas contra parabolíanos, siempre al lado de sus extraños aros metálicos y sus ruidosas máquinas. Los valientes fisuranienses, tan característicos con sus vendajes para intentar soportar mejor los arañazos de las rocas, y expertos en el manejo de extraños artilugios.
Recuerdo a los artificialistas, delgados e ingeniosos, de movimientos más lentos que el resto de combatientes, pero muy hábiles en el manejo de pequeñas y afiladas armas con las que luchaban.


Incluso el día que aparecieron los draytulineros, una raza de monjes llegados de la zona de Antioquia, portaban unas extrañas suelas de pinchos manejadas con destreza y con las que conseguían derribar al rival incluso boca abajo.
Los más valientes, sin duda, los seres solitarios, buenos conocedores de sus límites, desnudos, no hay cuerda, no artilugios, sólo claridad mental, meditación y la potencia de sus manos, mutadas por el paso del tiempo y la mezcla de las razas, al servicio de la lucha y con la única misión de no sucumbir ante el enemigo.


Durante un tiempo pude luchar al lado de las tribus de las Grandes Montañas, pero arrastraban demasiados enseres encima, demasiada carga si uno tiene la necesidad de iniciar una huida. Compartí cobijo y comida con las razas del Sur, muy poco estilo en el arte del combate pero muy decididos a la hora de progresar por los abismos de la Isla de los Estados. Todo esto acabó para mí. No más luchas, no  más combates, no más sangre,  no más dolor.

Deseaba olvidar el ruido de los fisureros obedientes, de los martillos golpeando los dedos del contrincante para evitar que llegue a la cadena, de los Pulsar arrancando el último aliento de un guerrero, de un amigo. 

Conseguí aparcar esos recuerdos redescubriendo otros sonidos, los que provenían de las tierras bajas, de los senderos, de los arroyos y riachuelos y que durante tanto tiempo fueron ahogados y silenciados por el deber y la obediencia a las armas y al arte de la guerra.


Intenté  romper con todo lo anterior (hierros, armas, paredes y vacíos, hombres , guerreros de la roca ). Mi mente necesitaba vaciarse, recuperarse, volver a llenarse de todo lo que mis doloridos sentidos pudieran percibir. Mi espíritu deseaba saltar fuera de los límites que le marcaba mi cuerpo, y llegar a un lugar desde el cual todo le fuera más ajeno y lejano. Ese lugar era el Bosque de los Mitagos .

Un bosque apenas hollado por el hombre y mucho más extenso de lo que marcan los mapas, y en donde sigue existiendo esa magia primigenia que provoca que los sentidos recuperen su inocencia y su significado.

Pero lo ajeno, el acero y los guerreros de la roca parecían ser una constante en mi huida. Uno no puede pretender desaparecer de una guerra sin más, dejar de luchar en el circo de la roca, siempre hay gente dispuesta que pretende obligarnos a acatar las reglas de la guerra o de la paz.
Los tentáculos de la sociedad son largos y numerosos, y al igual que con algunos animales, no basta con cortarlos, vuelven a crecer.
La guardia del gobernador de Eder Kemo me buscaba. Había sido el único capaz de abandonar el Gran torneo, la gran batalla, era un deshonor y una afrenta abandonar la Gran pared, la lucha, renunciar a la cima, a la conquista, la cercana victoria.


Las palabras no iban a servir de nada, se acercaban, la seguridad en mi era total. Mi cuerpo se movía mecánicamente sin la menor duda, mis ojos cerrados y cubiertos con una capa de cera y tapados con una venda, me indicaban de forma instintiva como moverme en el más absoluto silencio, no existía el pensamiento, había aprendido a vaciar mi mente.
Todo surgió sin previo aviso, sin conciencia, como en el pasado, otra escaramuza, otra vez la lucha, el ruido de la batalla, más guerrero de la roca,  zzaaaaasssssss...!!!  De nuevo me pregunté: “Qué hago yo en medio de esta guerra...?” No quiero ni puedo seguir.

En un descuido de mis atacantes, vuelvo a huir, con fuerza, con rabia, con otros arañazos, otras heridas, más nuevas pero igual de dolorosas.

No vuelvo la cabeza.
Llego a mi Bosque, mi refugio, mi casa, mi alma.


Ellos siguen enviando más esbirros, a los hijos de los hijos, a otros guerreros. Es difícil que se acerquen. La leyenda sobre el bosque asusta a las razas de la roca, a los hombres del vacío, ellos siguen sus torneos, sus luchas en la vertical.
Sé que para algunos soy el espíritu que camina, aquél que huyó del plano vertical y se busca a sí mismo en la temida dimensión horizontal, para algunos debo de tener hasta un aspecto monstruoso. Tantos años de luchas, de batallas, dejan marcas, huellas difíciles de entender.
Su imaginación no deja de ser bastante desbordada.
Después de aquella primera escaramuza no volví a recoger mi arnés ni algunos de los artilugios que perdí en la lucha. Dejarlos en aquél lugar era como un símbolo a partir del cual todo empezaba de nuevo. Comenzó por la desgracia, ya que una vieja herida me iba a dejar inutilizado un brazo durante un largo tiempo, pero no iba a poder con mi fuerza mental. Tantos años realizando ejercicios de imaginería Zen iban a dar sus frutos.

Volví a por algunos utensilios. Viejas cuerdas y anillos metálicos, un descolorido y maltrecho escudo, un colgante de amatista que me ofreció un viejo sabio como amuleto de protección y sabiduría.
Ya había probado el sabor de la sangre, de la adrenalina segregada al estar colgado del vacío mientras esquivaba la afilada hoja del arma de un draytulinero, de la sensación de estar colgado de las yemas de los dedos sin encontrar como seguir avanzando en aquél laberinto de movimientos, de texturas ásperas de rocas y nieves. No sé si volveré, pero en cualquier caso, yo elegiré el momento.


Soy consciente de que ya no me queda mucho tiempo, pero tampoco tengo prisa. Miro mis manos, su temblor, su piel, sus marcas. Unas manos conmovidas por la forma de las rocas y de su piel. Vacías sin ellas, sin un otoño lleno de colores.
Unas manos surcadas por el dolor que causa el paso del tiempo, que sé que no se cansarán de recorrer y aprender de su cuerpo, de ese calcáreo antiguo como la vida, testimonio de tantos y tantos amaneceres.

Y sé, que de alguna forma, siempre estaré  cerca de ese mundo lleno de grises y fríos en el que la raza de los hombres tienen prohibida su entrada, y en donde el que lo quiera intentar, deberá entrar sin prejuicios, sin miedos y ligero de equipaje.

FIN  (y principio...)


PD.-  Photos 3 y 4 San Google.
Gracias a todos-as aquellos-as con los que he compartido, cuerda, risas, abrazos, lecturas, enfados, montañas, sueños...