15 de junio de 2015

IZANDO VELAS...

Canciones, palabras y momentos que remueven piel, estómago y alma... Abriendo nuevas puertas hacia un destino incierto, pero con la certeza de que es el camino que uno ha elegido... y en él seguimos... Ha sido necesario el permanecer anclado durante un cierto tiempo, al abrigo de vientos y tempestades,  reparando jarcias y velas, renovando mástiles y aparejos, llenando la despensa de víveres y alimentos... Es momento de volver a izar las velas, y surcar nuevos mares...

"Hicimos las maletas y dijimos adiós
Deshicimos el nudo e izamos la vela
Lanzamos nuestros corazones al mar
Olvidando todos nuestros recuerdos
El viento era suave y olía al hogar
El mar agitado parecía extraño
Escapando de las costas de la locura
Luz de alba, crepúsculo, infinito
¿Podemos mantener nuestro rumbo recto
O estaremos desviándonos de la trayectoria?
¿Sómos instrumentos del destino?
¿Tenemos de veras una opción?
Una voz susurra entre vendavales
Como en las canciones y cuentos de la niñez
Donde el Kraken rugiendo en el mar
Agrieta  barcos en miles de pedazos
¿Podemos mantener nuestro rumbo recto
O estaremos desviándonos de la trayectoria?
¿Somos instrumentos del destino?
¿Tenemos de veras una opción?
Lanzamos nuestros corazones al mar
Olvidando todos nuestros recuerdos" 
WOODKID (Boat Song) 

15 de febrero de 2015

EL OTRO...


"Nadie debería enfrentarse solo al submundo" (Edgard Allan Poe)

CAPÍTULO 1

Llevaba dos días allá arriba. Aquella fría y limpia mañana, enrojecida de tanto amanecer, decidí asomarme hacia el valle helado, y volver a esperar...

Pasé un largo rato sin apenas moverme, notando lo agrietado de mis labios por la sequedad del aire y lo afilado del frío al entrar en contacto con mi rostro, la torpeza de mis manos al querer cerrarme mejor la cremallera de la chaqueta. La última señal enviada por el geo-localizador, indicaba que los tenía cerca. Pero no conseguía distinguir ese punto anaranjado de nailon en el que esperaba encontrar a mi compañero y su fiel sherpa. Con el de hoy, ya llevan 6 días por encima de la zona de la muerte. 

Cuando por fin decidió salir el sol, no daba crédito a lo que pude distinguir a lo lejos, a unos 400 mts por encima de mi, semi tapado por lo que parecía un alud de nieve de color gris y marrón, todavía humeante. Sabía lo que debía hacer. Y lo hice. 


Después de dos horas largas de sudor y esfuerzo, conseguí llegar a la tienda de altura. Nadie respondió a mis gritos, nadie apareció al escuchar su nombre.Tras despejar un poco la zona y palear la nieve acumulada, pude observar que parecía haber caído sobre ella, una especie de ceniza grisácea que había provocado que la tela de la tienda estuviera plagada de pequeños orificios. ¿Qué fue lo que ocurrió?, ¿qué provocó estas quemaduras...? No tengo ni idea. Además de la desaparición de mis compañeros, aparecía otro misterio para el que no tenía respuestas, o para ser olvidado con el paso del tiempo. 

Mientras permanezco sentado ante los restos de lo que era un campamento de altura, imagino copos de ceniza incandescente, cayendo sin parar y flotando como la nieve. Cayendo por todas partes, mezclándose con el rugido de la tormenta; deslizándose por una avalancha de calor, una enorme lengua de materia piroclástica que incinerará todo lo que encuentre a su paso. Aunque por el momento -todavía tengo tiempo-  tan solo puedo percibir unos diminutos y minúsculos copos de ceniza que perforan, sin prisa pero sin pausa, la tela protectora de mi chaqueta de plumas de última generación. Alzo la mirada y busco a lo lejos...qué busco...? No hay nadie.

Tras las gafas de ventisca, mi cara se topa con una extraña erupción de humo y nieve que continua ensuciando el cielo, eclipsando el sol y enturbiando mi alma. Una vez me dijeron que ante éstas situaciones, solo había una opción, y es la que eligen los valientes.. Escapar del camino...


Tras cerciorarme de que no había nadie sepultado bajo el amasijo del pequeño rompecabezas de tela anaranjada de nailon y de palos de fibra de carbono, tomé la decisión. La opción más evidente era dejar atrás todo esto de una vez. Iniciar el descenso y no volver la vista atrás. Enseguida me dí cuenta de lo agradable de mi pensamiento. Una idea que apestaba a esperanza y vida, y no a azufre y nieve podrida.

Y así lo hice...

CAPÍTULO 2

Voy bajando lentamente y con suma precaución. Este terreno hostil mezcla de nieve y cenizas, hielo y lava, no me permite bajar la guardia. El frío y los gases que desprende la ladera, me hacen dudar entre lo que es fruto de mi imaginación y lo que es la realidad. Comienzan a asomar las primeras dudas, la incertidumbre...dónde están mis compañeros...? qué ha pasado...? dónde estamos...? Qué coño...!!! dónde estoy...? Aquí no queda nadie más que yo; y la maldición de blancos y grises sobre esta masa nívea y humeante.


Sea como sea, debo seguir bajando, perdiendo altura, seguir hasta el hombro rocoso donde se encuentra el C1. Una tienda de altura, con una pequeña reserva de alimentos sigue allí. Cuando llego ya es casi de noche. Lo sé por el reloj digital, un viejo Casio de pulsera con una pila inagotable, que me ha acompañado en varios de mis anteriores viajes; además de que el cielo engrisado no me ha permitido ver el cielo, ni poder localizar la posición del sol. Respiro aliviado mientras entro en la tienda. Me encierro en su interior, doble cremallera, velcro de autosellado, tejidos aislantes de última generación, y por primera vez en varios días, permito que mi cuerpo se relaje.

Por qué estoy aquí...? Llegué a está expedición siguiendo el consejo de mi neuropsiquiatra. Unos innovadores experimentos realizados por prestigiosos psiquiatras estadounidenses,  revelaron que si se sometía a individuos con trastornos de personalidad paranoide, a una larga exposición en ambientes hostiles y con carencia de oxigeno, ello les permitía enfrentarse a situaciones problemáticas, en los que la evidencia del YO más íntimo y profundo era la puerta para encontrar dichas soluciones; por lo que les podría ayudar a discernir lo que es real de lo que no lo es; reconocer al verdadero YO, separar y apartar las otras realidades elaboradas por el subconsciente, y superar episodios de crisis.
Todo esto tal vez sea cierto, pero ahora, en éste instante, tan solo quiero escapar del Camino. Quizás sea yo mismo el Camino.


De nuevo me asaltan las dudas, más incertidumbres, desconfianza ante lo vivido, dónde se han metido mis compañeros.. ? Por qué me han dejado sólo.. ? Qué pasa si mis dudas no tienen que ver con ésta montaña...? con ésta expedición...? Y si esos diminutos copos, humeantes y de origen desconocido, además de perforar el tejido de las tiendas de altura, sean tal vez minúsculos avisos de emergencia..? enviados por mi maltrecho y dolorido sistema inmunológico, para que me de cuenta de la aparición de unos micro agujeros en el tejido de mi masa encefálica, mientras el rincón donde habitan los recuerdos y los olvidos es desmontado y alterado de forma lenta y gradual, y se va deshaciendo el muro que permitía mantenerme cuerdo, sin poder discernir entre lo que es la razón y lo que es mi jodida imaginación. No hay duda, debo salir de aquí cuanto antes.

Reviso comida y material; un trozo de 30 mts de cuerda; la luz del frontal que ya casi no alumbra; dos sobres de comida liofilizada y un tarugo de queso seco y duro; la ropa deteriorada y con olor a amoníaco... El viento en el exterior inicia su sinfonía de ausencias y de miedos, al mismo tiempo que una ligera punzada en la sien me recuerda que no debería haber dejado de tomar la medicación. Ya son demasiados días. Intento salir de la tienda, pero el velcro está congelado y las cremalleras bloqueadas. El ambiente está cada vez más enrarecido. Intento reventar las cremalleras, quiero salir de aquí de una puta vez..!!! Una lágrima resbala por mi rostro y un escalofrío me atenaza pescuezo y esófago. No he sabido escapar a tiempo del Camino, y estoy en el lugar y el momento equivocados.


Consigo, a pesar de la poca movilidad de mis dedos, y con la ayuda de mi dentadura y de mi rabia no desahogada, entreabrir, yo diría destrozar, un pequeño trozo de tela de la entrada de la tienda (por qué dejaría el piolet y los crampones fuera...? ) En ese instante, noto como se me encoge el estómago, un nudo del tamaño de una naranja, el corazón se acelera, la aorta pulsando con fuerza, el dolor en la sien aumenta, puedo notar el diafragma luchando por expandir mi cavidad respiratoria y acelerando mi respiración. Me doy cuenta de que a pesar de mi experiencia, de mi estado de alerta, he pasado por alto el hecho más obvio de todos: lo que yo pretendía dejar atrás allá arriba, lo he traído hasta aquí conmigo. Lo que quería encerrar y dejar fuera, lo he encerrado dentro, conmigo.
Y no. A pesar del tratamiento, del trabajo de los últimos 13 meses y de las 4 semanas de expedición, no se ha ido. Ese ser escurridizo y paranoide que soy yo mismo, sigue aquí conmigo y yo no puedo hacer nada por sacarlo de mi cabeza...

FIN...?



"Sentíamos la belleza solitaria del atardecer, el inmenso silencio rugiente del viento, lo frágil que era nuestro vínculo con todo lo que quedaba más abajo. Sentíamos un asomo de miedo, no por nuestras vidas, sino por aquel desconocido que se cernía sobre nosotros."

Thomas F.Hornbein (Everest, la cara Oeste)

PD.- Photo 1 by San Google; photo 2 by Bego.

7 de octubre de 2014

MONTANUS...

"La respiración-explicaba el autor- constituye la actividad humana más importante pues precisamente a través de ella el hombre se comunica con el mundo.
Si dejamos de respirar dejaremos de vivir."

Viajes con Heródoto.- Ryszard Kapuscinski.



"Los pensamientos que acuden a mi mente cuando corro se parecen a las nubes en el cielo. Nubes de diversas formas y tamaños. Nubes que vienen y se van. Pero el cielo es siempre el cielo. Las nubes son solamente meras invitadas. Algo que pasa de largo y se dispersa. Y sólo queda el cielo. El cielo es algo que, al tiempo que existe, no existe. Algo material y, a la vez, inmaterial. Y a nosotros no nos queda sino aceptar la existencia de ese inmenso recipiente tal cual es e intentar ir asimilándola."

De qué hablo cuando hablo de correr.- Haruki Murakami.

PD.- El verbo correr puede ser substituido por cualquier otro que haga referencia a la actividad que más no guste o que más practiquemos. Escalar, pedalear, caminar, viajar... creo que en todas ellas, existen esos momentos de escucha interna, de viaje interior; algunas veces hacia ninguna parte, otras en cambio, dando de lleno en nuestros corazones.

Salud y montañas.. !!!


MONTANUS "The Call of the Mountain" from MONTANUS on Vimeo.

15 de agosto de 2014

NÓMADAS

Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad,
en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados,
entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan.

Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo la encontrarás,
la encontrarás, al final de tu camino.

Largo el tránsito de la aparente dualidad,
la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto
y los lamentos de la soledad aún se prolongan.
Como un extranjero no siento ataduras del sentimiento,
y me iré de la ciudad, esperando un nuevo despertar.

Los viajantes van en busca de hospitalidad,
en pueblos soleados, en los bajos fondos de la inmensidad,
y después duermen sobre las almohadas de la Tierra.

Forastero que buscas la dimensión insondable
la encontrarás fuera de la ciudad, al final de tu camino.

FRANCO BATTIATO

Follow Your Way - Chile from Iść Swoją Drogą on Vimeo.

5 de agosto de 2014

ATRAPADO...


Por fin había llegado a la cumbre, ese pequeño espacio desde el cual poder admirar el resto de montañas y de sentir los latidos de su corazón. Tan sólo le queda que iniciar el descenso...


Se recoloca el casco y las gafas, ajusta su mochila, se encaja los guantes, un trago de agua, la cala en el pedal, vistazo al recorrido de bajada. Los descensos suelen encerrar más peligros que las subidas; y este descenso es de los peores.

Los nervios afloran durante los primeros metros, sabe lo fácil que sería trazar de forma equivocada y caer hacia la oscuridad, pero también sabe que todo viaje y toda montaña nos deja su señal.

La piel arañada, la velocidad en el rostro, dedos y antebrazos agotados, músculos doloridos, el alma plena..


Sabe con absoluta certeza que una caída sería un billete al infierno, así que desciende guiado por el instinto y la velocidad, dedos en las palancas de freno, trazando sin perder la concentración, compensando con el cuerpo, cansado, asustado...

Después de un largo descenso y de mantener la vista fija en el sendero, de impregnarse de latidos de vida en cada centímetro de camino, levanta la mirada y se da cuenta de que sin saber como, había llegado de nuevo a la cumbre, a la cima de esa montaña desde la que poder admirar el resto de montañas... Tan sólo le queda que iniciar el descenso...


14 de julio de 2014

LO QUE NO SOMOS...

Después de horas de esfuerzo, de pedalear al ritmo de la vida, de jugar con raíces y senderos de vértigo, de disfrutar de los bosques perennes, de llegar hasta la cima de esa montaña eterna, de sentir el viento, de sentirse vivos, de complicidades; se abrazan, hacen unas fotos, un trago de agua, unos minutos de silencio ...

Es hora de bajar. Cada uno es un mundo. Cada uno persigue su camino.


Al llegar abajo se quitan guantes y casco, la móchila con el Camelback, se cambian el calzado, ropa más cómoda, sonríen al verse los rasguños en las piernas. Suben al coche...

Y así, lenta y progresivamente, van volviendo a ser aquello que no son...


PD. No seria justo omitir la fuente de inspiración de este cuentito .
La lectura del poema "Amor 77 " , escrito por el "padre de los cronopios " .

2 de julio de 2014

Viajes con HERÓDOTO..

"Heródoto viaja con el fin de encontrar una respuesta a su pregunta de niño: cómo es que en el horizonte aparecen naves? de dónde han salido? de qué puerto han zarpado?. O sea que lo que vemos con nuestros propios ojos, no es aún el límite del mundo? hay otros mundos todavía? cómo son? Cuando crezca, querrá conocerlos. Aunque más vale que no crezca del todo, que conserve un poco de ese niño curioso que es, pues sólo los niños plantean preguntas importantes y de verdad quieren aprender.
Y Heródoto, con su entusiasmo y apasionamiento del niño, parte en busca de esos mundos. Y descubre algo fundamental: que son muchos y que cada uno es único. E importante.



Y que hay que conocerlos porque sus respectivas culturas no son sino espejos en los que vemos reflejada la nuestra. Gracias a esos otros mundos nos comprendemos mejor a nosotros mismos, puesto que no podemos definir nuestra identidad hasta que no la confrontamos con otras.



Por eso, después de hacer este descubrimiento -otras culturas como espejo en que mirarnos para comprendernos mejor a nosotros mismos- cada mañana, a la salida del sol, incansablemente, Heródoto reanuda su viaje." 
Ryszard Kapuscinski .- Viajes con Heródoto. 


PHOTO nº1  by Uri Batista  -  2,3 y 4 PHOTOS by Pekas.