15 de diciembre de 2013

TIEMPO DE RESPIRAR...

Tiempo de silencios, de reflexiones, de pararse un momento, mirar a nuestro alrededor, de respirar...


De un tiempo a esta parte, me sorprendo al observar como seguimos cayendo en la tentación (y en la ostentación) de pensar (y divulgar a los 4 vientos, y a ser posible en un tono elevado de voz) que las carreras de montaña, son lo mejor que uno se puede encontrar en la vida (después de un buen vino, e incluso, en ocasiones, mejor que el sexo).
Y añado en el mismo "paquete" de actividades sin las que parece que no podemos vivir, todas aquellas que ocurren en un entorno privilegiado, ilimitado y tan energético como son las montañas. (Unos nos sentiremos más cerca del alpinismo, otros de la escalada, la bicicleta de montaña, el hielo, etc...)


No sólo es lo "mejor que nos podía pasar", sino que además lo convertimos en religión. Y como no tenemos suficiente con  ponernos etiquetas o pertenecer a algún tipo de tribu o grupo, nos "sectarizamos"...

Antes uno salía a correr por el monte. Ahora hacemos Trails; ni siquiera hacemos footing, ahora somos Homo Runners (uys..perdón...hay quién sólo corre Ultras). Las carreras de orientación se han convertido en "Rogaines"; y ya no basta con llegar y acabar una prueba, sino que el objetivo  es ser Finishers.


A todo este batiburrillo de nomenclaturas, le sumaremos las tendencias :
el grupo de montañeses de toda la vida, recios y fornidos, por sus piernas sin depilar los conoceréis; los minimalistas, pecho al descubierto, camiseta a la cintura y esas zapatillas "voladoras"; los que llevan ropa compresiva hasta en los "gallumbos"; los que parecen catálogos 3D en movimiento de tal marca o tal otra; los que corren con camisa (si, si, habéis leido bien, y no precisamente camisas del gigante textil Inditex); los "Killian"...los "Quechua"; y por supuesto los que ya no saben donde más se pueden colocar la Go-Pro.


Erich From, conocido piscólogo y filósofo humanista, escribía que cuando intentamos imitar a los que nos rodean, pasamos desapercibidos, corriendo el riesgo de transformarnos en inconformistas incapaces de rebelarnos contra lo establecido, e incluso perdiendo nuestra libertad. 

El nuevo siglo en el que nos hallamos, está plagado de posibilidades de interacción, de intercomunicación masiva e invasión 2.0, de redes sociales altamente contaminantes que deforman la realidad, priorizando el impacto mediático (recomiendo vacunarse antes), aparcando las emociones y los sentimientos a un lado. 
Nos dejamos arrastrar por el valor (discutible) de nuestros logros y hazañas, dejando de prestar atención, e incluso "despreciando", el hecho de que para algunos (ya quedamos pocos), sea más importante el divertirse corriendo sin rumbo por bosques y montañas que contra el crono; que seamos capaces de disfrutar simplemente escalando, que estando más pendiente del grado de la vía que ha hecho el de al lado; que se me erize la piel subiendo montañas y recorriendo senderos con mi bicicleta, que pedalear obsesionado con los vatios de potencia que he generado...Cómo hemos podido olvidar con tanta facilidad, que la distancia más corta entre dos personas es la risa...???


Tomarnos tan en serio a la hora de practicar este tipo de actividades, ahoga sentimientos, entierra la espontaneidad y aquella frescura con la que comenzamos a dar nuestros primeros pasos, nuestras primeras zancadas, aquellos pimeros pedaleos inseguros, nuestras primeras flechas.

Finaliza otro año más. El Invierno ha entrado de lleno en nuestras casas. 
Quizás sea éste un buen momento para pararnos, para sentir como respira nuestro corazón y como laten nuestros pulmones, para olfatear nuestra piel y la de las montañas, para mirar a nuestro alrededor y esperar la llegada del nuevo año, que seguro llegará cargado de nuevos retos y proyectos en los que ponernos a prueba. Pero sobre todo, no olvidemos nuestra capacidad de disfrutar y de pasar buenos ratos  con los amigos...

Sed felices...!!! Nos vemos en las montañas...!!!